Las tarjetas de crédito suelen ser muy útiles, pero administrar los gastos sin excederse requiere una habilidad imprescindible. Para sus compras diarias, asegúrese de no gastar el dinero que no posee. Es decir, si utiliza la tarjeta para salir a cenar, ese gasto ya lo debería tener ahorrado en su cuenta de banco. Así, cuando le llega su balance mensual, paga su deuda por completo y evita para intereses en la tarjeta de crédito. O al menos, pague mucho más que el mínimo.

En el boletín educativo del Departamento de Trabajo de los Estados Unidos: “Su dinero y futuro económico: Una guía para ahorrar” recomienda consultar a las entidades financieras para obtener las mejores tasas de interés, aranceles anuales, gastos por servicio y periodo de gracia.  Lo ideal es tener solamente una o dos tarjetas de crédito.

Las grandes deudas y el uso incorrecto de tarjetas de crédito dificultan la tarea de ahorrar para la jubilación. El dinero que se destina al pago de intereses, aranceles atrasados o cuentas viejas es dinero que podría ganar dinero para la jubilación y otras metas, resalta el Departamento de Trabajo.  

Una deuda no es necesariamente algo desfavorable, pero sí lo es una deuda muy grande. El total de las deudas hipotecarias y no hipotecarias no debe ser mayor al 36 por ciento de su salario neto.